Agradecemos al Comune di Treviso por haber consentido la publicación de las fotos y de la obra “Piazza della Signoria o Piazza Maggiore” de Medoro Coghetto.

Descubre qué ver en Treviso: sinuosos canales enmarcados por pórticos medievales, elegantes murallas renacentistas recorridas por avenidas sombreadas por majestuosos castaños de Indias, la antigua logia con frescos del siglo XIII en la que se reunían nobles y caballeros, la fontana delle tette, enigmática obra de arte cuya historia y cuyas cicatrices están ligadas a la gloria y a la caída de la Repubblica di Venezia: estos son solo algunos de los lugares que despiertan asombro y maravilla en quien tiene la fortuna de visitar Treviso. Para explorar toda la riqueza de la provincia, descubre todos los municipios de la provincia de Treviso en un viaje a través de la historia y la cultura veneta.

Para más información sobre el extraordinario patrimonio de arte, historia, secretos, curiosidades, monumentos e itinerarios que este decálogo ilustra en una pequeña, aunque significativa, parte, se recomienda acudir a la Oficina de Información y Acogida Turística (IAT) en Piazza Borsa, 4, donde encontraréis, además de personal disponible y dispuesto a responder a vuestras preguntas, la apasionante guía Ciao Treviso city guide, un atractivo volumen repleto de detalles e iniciativas que harán aún más cautivadora vuestra experiencia en la espléndida ciudad inmortalizada en los versos de la Divina Commedia.

I palazzi
Il Palazzo dei Trecento
Edificio entre los más representativos del comune di Treviso, el Palazzo della Ragione fue construido entre los siglos XII y XIII como lugar para la celebración de las asambleas cívicas. A lo largo de los años la grandiosa obra de arquitectura asumió la función de sede del tribunal de los Cónsules, sede del podestà encargado de administrar justicia, así como sede del Maggior Consiglio, órgano constitucional con función legislativa formado precisamente por trescientos miembros.
Accesible mediante una blanca escalinata situada en el lado izquierdo del palacio, la sala de asambleas está decorada con espectaculares obras pictóricas iluminadas por elegantes triforas que suavizan el uniforme manto de ladrillos rojos del poderoso edificio románico.
Coronado por una merlatura guelfa, el imponente volumen del palacio se aligera en la planta baja con el aireado pórtico del siglo XVI en el que se expone una de las obras más fascinantes y misteriosas de la encantadora ciudad de Treviso: la fontana delle tette.
Para documentar la evolución estructural y estética del palacio, la pintura del artista Medoro Coghetto ilustra cómo aparecía Piazza dei Signori en la segunda mitad del siglo XVIII.

Llama inmediatamente la atención la escalinata adosada al Palazzo della Prefettura, luego recolocada entre Piazza Monte di Pietà y Piazza Indipendenza. También merece mención la fachada del antiguo palacio de la Prefettura, en aquella época sin los amplios arcos que la caracterizan hoy.
Fuertemente dañado tras el bombardeo del 7 de abril de 1944, el palazzo dei Trecento fue salvado de la demolición gracias a la intervención de Ferdinando Forlati, soprintendente ai monumenti, que persuadió a las autoridades para reforzar los muros con contrafuertes con el fin de preservar y restaurar los frescos del salón.
Bien visible en la fachada y en la pared de la escalera, una hendidura irregular indica la parte de la estructura reconstruida con los ladrillos recuperados tras el derrumbe, testimonio imborrable de las catástrofes de la Grande Guerra y, al mismo tiempo, del coraje, del celo y de la esperanza que animaron a la población de Treviso en uno de los periodos más oscuros y trágicos de la ciudad. El bombardeo causó alrededor de mil seiscientas víctimas.

La loggia dei Cavalieri
Datada en 1276, la loggia dei cavalieri fue edificada en el punto en que cardo y decumano, correspondiente al cruce entre Via Indipendenza y Via Martiri della Libertà, se intersectan en el corazón de Treviso.
Abierto por tres lados, el edificio era el lugar en el que nobles y caballeros se reunían a resguardo del sol y de las inclemencias mientras esperaban la llegada del soberano o para dedicarse a actividades lúdicas como el juego de ajedrez.
Las devastaciones de la segunda guerra mundial no perdonaron tampoco a la antigua Loggia dei Cavalieri, golpeada el 14 de mayo de 1944.
La inmensa tragedia, en términos de muertos y ruina, no mermó sin embargo la inconmovible audacia y diligencia de aquellos ciudadanos que en las horas posteriores al bombardeo recogieron y custodieron ladrillos, tejas, vigas y pilares necesarios para la reconstrucción y restauración de la increíble joya con frescos.
Si os preguntáis qué ver en Treviso, la loggia dei cavalieri es uno de los monumentos más significativos enclavados en el corazón histórico de esta espléndida ciudadela medieval.

La fontana delle tette
Realizada de 1559 a 1560 por deseo del podestà Alvise da Ponte, la fontana delle tette estaba originalmente insertada en una hornacina del palazzo Pretorio en Via Calmaggiore.
Alimentada, siglos atrás, por las aguas del Cagnan a través de una roda mata, la fuente representa a una mujer de cuyos prósperos senos, con ocasión de la entrada del nuevo podestà en la ciudad, brotaban durante tres días vino blanco y vino tinto.
Mutilada por las tropas francesas durante la invasión napoleónica de 1797, la emblemática obra de arte, humillada y degradada, permaneció en estado de abandono hasta que el abad Luigi Bailo (1835 – 1932) la sacó de nuevo a la luz devolviendo valor a su historia.
Realizada en piedra de Istria por el escultor peruano Miguel Miranda, una copia de la fontana delle tette, de la que brota agua potable, se encuentra en C. del Podestà, 11.

Passeggiate

La pescheria
La isla de la pescheria fue realizada a mediados del siglo XIX para trasladar la sede del mercado del pescado, que originalmente se celebraba en Piazza del Monte di Pietà.
Fruto del ingenio del arquitecto Francesco Bomben, los depósitos de detritos transportados por las aguas del Cagnan fueron entonces incorporados para crear una isla artificial más extensa y de forma elíptica.
Marcada por hileras de altos castaños de Indias bien alineados, la isla está conectada a Via Pescheria y Vicolo del Molinetto mediante dos pequeños puentes adornados con elaboradas balaustradas y esculturas con forma de pez.
Enmarcada por los suntuosos pórticos de Ca’ dei Carraresi y del ex convento medieval de las monjas camaldolesas, la característica localidad está inmersa en una atmósfera de ensueño de la que, emergiendo de las aguas del Cagnan, surge la estatua de una sirena con la mirada dirigida al cielo.


Le mura di Treviso
En el siglo XIV la ciudad de Treviso estaba rodeada por murallas con merlatura guelfa en las que se abrían once puertas.
Tras la dura derrota sufrida por el ejército de la Repubblica di Venezia en la batalla de Agnadello en 1509, se hizo fundamental innovar las fortificaciones medievales ante el avance de las fuerzas de la Lega di Cambrai.
El encargo fue confiado al ingeniero Giovanni Monsignori, también conocido como fra Giocondo da Verona, a quien se debe la decisión de sustituir la obsoleta muralla trecentista por murallas más robustas constituidas por terraplenes revestidos de ladrillo y recorridas internamente por galerías.
Las obras hidráulicas proyectadas por el fraile dominico consistían en la excavación de un foso para encauzar el curso del Botteniga alrededor del perímetro de las murallas. Además se ideó un sistema de esclusas, en el punto en que el río entra en la ciudad discurriendo bajo Ponte della Pria, para permitir en caso de necesidad la inundación de la llanura circundante y obstaculizar así el avance enemigo.
En 1511 las obras fueron encargadas por el Senado de la Repubblica di Venezia al arquitecto Alessandro Leopardi, a quien se debe el refuerzo del sistema defensivo desde un punto de vista estratégico.
En octubre de ese mismo año, las mejoras aportadas demostraron su eficacia durante el asedio de las tropas francoimperiales, cuyo desenlace resultó en una derrota para el ejército de la lega di Cambrai.
Concluyó las obras el condottiero Bartolomeo d’Alviano, que se ocupó de la ampliación de las murallas en 1513.
Si os preguntáis qué ver en Treviso y buscáis un lugar tranquilo en el que pasear, el terraplén que se extiende desde porta San Tomaso hasta Porta Santi Quaranta está atravesado por una avenida arbolada desde la que se disfruta de una vista privilegiada de Ponte della Pria, del campanario del convento de San Francesco, de la torre cívica y de los fosos del siglo XVI que rodean las murallas.

Le porte
Porta Mazzini o Porta San Tomaso
Dedicada a San Tommaso Becket, arzobispo de Canterbury, la majestuosa puerta de piedra de Istria fue construida en 1518 por voluntad del podestà Paolo Nani y está coronada por la blanca estatua de San Paolo, que se alza sobre la gran cúpula de madera y plomo.
Coronada por la blanca estatua de San Paolo, que se alza sobre la gran cúpula de madera y plomo, la puerta está ritmada por seis columnas colocadas sobre sólidos basamentos adornados con imágenes leoninas en alto relieve.
Por encima del arco central, en el que están grabadas las palabras porta – de – san – Thomaso, destaca la solemne figura del Leone Marciano acompañada de escudos nobiliarios y de las antiguas aspilleras que en origen permitían la apertura del puente levadizo.
La fachada interior presenta en cambio la inscripción latina Dominus custodiat introitum et exitum tuum.


Porta Santi Quaranta
Erigida en 1516 según un proyecto de Alessandro Leopardi, la puerta de acceso situada en el lado oeste de la ciudad fue realizada por voluntad del podestà Andrea Vendramin, en cuyo honor recibió el nombre de Porta Vendramina.
Realizada también en piedra de Istria, la fachada de Porta Santi Quaranta está tripartita por cuatro pilastras. El arco monumental está rematado por el Leone di Venezia, sobre el cual se recorta la inscripción porta de sancti quaranta.
Un detalle de notable interés es también la dedicatoria, grabada por encima de una de las puertas laterales, a Bartolomeo d’Alviano, condottiero y político que representó una valiosa guía durante la construcción de las murallas del siglo XVI del Comune di Treviso.

Porta Altinia
Construida entre 1513 y 1515, Porta Altinia se distingue de las puertas citadas anteriormente desde un punto de vista estructural y decorativo.
De aspecto sobrio y elegante, la fachada exterior del portal de acceso presenta dos esbeltos pilares sobre los que descansa el entablamento, antaño coronado por un león alado, mientras que las severas formas de la fachada interior delatan su función original de torre de defensa.
La puerta fue llamada Altinia en relación con la ciudad romana de Altino que Atila, rey de los hunos, había arrasado.
I canali

Il canale dei Buranelli
Desde el manantial claro de la localidad de San Pelagio, el Botteniga entra en Treviso por el norte discurriendo bajo Ponte de la Pria para luego ramificarse en los canales del Siletto, o roggia, del Cagnan Grande y de los Buranelli.
Este último, también conocido como Cagnan de mezo, atraviesa el centro histórico flanqueado por antiguos soportales y por las frondosas ramas de sauces llorones que se reflejan tendidas sobre el agua.
Especialmente sugestivas son las vistas panorámicas visibles desde ponte Rinaldi, desde el ponte dei Buranelli y desde ponte della Malvasia, donde podréis admirar la tuffatrice, estatua que retrata a una figura femenina de formas sinuosas y estilizadas que parece lanzarse al agua del canal.

Ponte Dante
El Sile nace de los fontanassi borboteantes entre Casacorba di Vedelago y Torreselle di Piombino Dese. El río serpentea plácido durante 20 km hasta llegar a la ciudad de Treviso, donde recibe, a la altura de Ponte Dante, las aguas del Cagnan Grande.
“Là dove Sile e Cagnan s’accompagna” (Paradiso, canto IX v.49) es el verso de la Divina Commedia que el célebre poeta dedicó al punto de confluencia de los dos ríos, de los que es posible observar los distintos tonos, verde el Sile y el Cagnan distinguido por una tonalidad más oscura.
Si os preguntáis qué ver en Treviso, Ponte Dante es uno de los miradores más sugestivos de la ciudad, desde el que podréis abarcar con la vista el Botteniga, la blanca mole de Palazzo san Leonardo, el puente de la universidad que conecta el elegante Quartiere Latino con Riviera Santa Margherita y el Castello Fortunato Romano que se alza sobre el gran bastión de ladrillo adornado por la solemne figura del Leone Marciano.




