
Enclavada en el corazón histórico de Gaiarine, a pocos pasos del esbelto campanario neogótico de la Chiesa di San Tomaso di Canterbury, Villa Pera es un conjunto arquitectónico señorial de la segunda mitad del Seicento envuelto por un exuberante parque centenario. A ambos lados de la entrada principal, dos majestuosos tilos se alzan sobre las blancas estatuas dieciochescas de Ercole y Deianira, colocadas como remate de los pilonos almohadillados a los que se articula una sinuosa verja de hierro.
Las Ville Venete en Gaiarine
Orientada al noroeste, esta se asoma a la rotonda en la que confluyen las carreteras que llevan a Sacile, a Conegliano y a Oderzo. Al entrar en el pueblo desde Conegliano, encontraremos a nuestra derecha el lado norte de Villa Porcia, Cavarzerani, propiedad nobiliaria dieciochesca enmarcada por un suntuoso jardín arbolado.
Avanzando en dirección al centro urbano, a nuestra izquierda la mirada se posa en Villa Cappellari della Colomba, también del siglo XVIII. Un poco más adelante, orientado hacia Piazza Vittorio Emanuele II, se recorta el frente principal de Villa Cicogna, Borlini, actual sede municipal constituida por un cuerpo señorial de tres plantas al que se añaden dos barchesse porticadas simétricas. El vasto parque que en origen rodeaba la villa ha sido sustituido por la explanada empedrada con adoquines que podemos admirar hoy, en cuyo centro se alza el monumento a los caídos de la Gran Guerra rematado por un águila de hierro de alas desplegadas.
Origen de las Ville Venete: la expansión veneciana en tierra firme
El antiguo dicho “Coltivar el mar e assar star la tera” refleja la actitud aislacionista que la República de Venezia mantuvo durante siglos desde la fundación de la ciudad, hasta que, el 17 de abril de 1345, tras grandes debates y discusiones internas, el Maggior Consiglio decidió derogar la ley que prohibía a los ciudadanos venecianos comprar terrenos en tierra firme.
La nobleza veneciana comenzó a invertir cuantiosos capitales en las campiñas del interior del Veneto, prosiguiendo la obra de desecación y saneamiento iniciada por los monjes benedictinos. Se introdujeron nuevos cultivos y técnicas de vanguardia en el marco de una revolución agraria que gravitaba en torno a la Villa, punto focal de la hacienda agrícola en la que la majestuosidad del cuerpo señorial se conjugaba con la funcionalidad de los edificios vinculados a la administración de la finca. La República de Venezia había desarrollado además un próspero sistema protoindustrial basado en la morera y la cría del gusano de seda para la producción de seda.
La expansión en tierra firme de la República de Venezia tuvo lugar también mediante una serie de campañas militares. En este sentido fue significativa la conquista veneciana del Friuli, que en 1420 puso fin al Patriarcado de Aquileia.
Con el descubrimiento de América y el consiguiente desplazamiento del eje comercial del Mediterráneo al océano Atlántico, se volvió crucial para la República de Venezia expandir sus dominios en tierra firme para defender sus intereses económicos y consolidar su posición estratégica en un contexto de rápida evolución geopolítica.
Al 1501 se remonta la creación del Magistrato delle acque, encargado de la tutela de las cuencas hídricas de la laguna veneciana. En 1763 se instituyó en la Universidad de Padova la primera cátedra de agraria, ocupada por el botánico y agrónomo Pietro Arduino (Caprino Veronese, 18 de julio de 1728 – Padova, 13 de abril de 1805).
La familia Riello Pera
Antiguos documentos acreditan que los Pera, probablemente mercaderes venecianos, estaban presentes en la segunda mitad del siglo XV en Constantinopoli, donde poseían un fondaco. En 1453, con la reconquista de Istanbul por parte de Maometto II, dos miembros de la familia, tío y sobrino, dejaron el barrio denominado Pera para regresar a su patria.
De Istanbul a Portobuffolè
La procedencia de la familia Pera encuentra confirmación, además de en el homónimo distrito del Cuerno de Oro, también en el Pera Palace Hotel de Istanbul, célebre por ser el lugar en el que Agatha Christie escribió “Assassinio sull’Orient Express”. Los capitales acumulados con las actividades comerciales se invirtieron inicialmente en Portobuffolé. En 1570, después de que un sacerdote de los Pera hubiera ganado la parroquia de Gaiarine, la familia comenzó a trasladarse a estas zonas, aprovechando una liquidación de terrenos de la República de Venezia.
Las residencias de la familia Pera en Gaiarine y en Pordenone
Atribuida a Nicola Pera con el proyecto arquitectónico del agrimensor Stefano Segato, la residencia patricia tenía la función de vivienda señorial y “mezà” para seguir la actividad agrícola. Durante el invierno, la familia habitaba en Palazzo Pera a Pordenone. Situada en Corso Garibaldi frente a Palazzo Loredan-Porcia, la residencia fue luego vendida después de la primera guerra mundial.
Al ser la última descendiente de la familia, la abuela del actual propietario Camillo Riello Pera consiguió que su apellido se añadiera al del marido, un Riello de Padova.
Con el fin de la aparcería en los años setenta del Novecento, la villa ha perdido su función económico-agrícola pero aún conserva maquinaria y bodegas con sus correspondientes toneles y accesorios para la vinificación.
Al 2001 se remonta el inicio de las obras de restauración de la villa y de los anexos rústicos, ejecutadas respetando la autenticidad histórica del conjunto arquitectónico y del aparato decorativo.

El parque de Villa Pera

Con una extensión superior a una hectárea y media, el parque centenario de Villa Pera representa el escenario ideal para celebrar eventos memorables en una atmósfera de cuento y rodeada de vegetación en la que el tiempo parece haberse detenido.

Adornado con antiguas fuentes y estanques de agua brotante, el radiante jardín inglés está salpicado de tilos, cedros, tejos, arces campestres, avellanos, magnolias, moreras, vistosas especies florales como rosas, lantanas y adelfas, así como plantas ornamentales como el laurel, el lauro, el acebo y el acanto.

Cerca de la entrada principal de la villa, llama la atención un magnífico Liriodendron tulipifera, conocido también como árbol de los tulipanes por la belleza de sus flores en forma de cáliz y perfumadas, distinguibles por un delicado tono amarillo verdoso. Junto a él, una espléndida Lagerstroemia encanta en el mes de agosto con sus exuberantes flores en racimo.
La zona más apartada del parque, donde se encuentra la piscina, es perfecta para montar buffets, cócteles, el corte de la tarta y cualquier otro tipo de evento que deseéis. Los espacios al aire libre, amplios y bien cuidados, pueden acoger hasta trescientos invitados, con la posibilidad de organizar eventos gastronómicos y culturales, representaciones teatrales, festivales y recreaciones históricas.

Arquitectura de Villa Pera

La propiedad nobiliaria está constituida por un cuerpo señorial de tres plantas, cuya construcción comenzó en 1670, alrededor del cual se articulan en espiral los anexos empleados para la elaboración y el almacenamiento de los productos agrícolas.
Verticalmente tripartita, la fachada orientada al noroeste está adornada con dos estatuas de piedra blanca blanda del siglo XVIII que simbolizan el verano y el invierno. Rematada por un frontón triangular, la parte central del alzado se suaviza en la planta noble con un elegante balcón.
Rematada con un cierre en arco, la fachada principal presenta en la planta noble, en posición central, una terrazita coronada por un tímpano triangular. Este último está rematado por el escudo de la familia Pera que representa un león y un peral. Sobre el blasón destaca un reloj astronómico a cuyo lado, abajo a la derecha, figura la locución latina: “gutta cavat lapidem” o “la gota cava la piedra”.
La distribución de los espacios en el núcleo residencial refleja el esquema clásico del palazzo veneciano, con salón pasante y cuatro estancias laterales. Tradicionalmente, la sala de representación se articula entre la porta de tera y la porta de mar, orientadas respectivamente hacia la calle y hacia el río. En el caso de Villa Pera, la entrada principal está situada frente a la que da al patio interior.
Tras cruzar la entrada suroeste, llama la atención el valioso terrazo veneciano que realza el luminoso salón principal. A nuestra derecha encontramos los estudios. A nuestra izquierda se abre la zona doméstica con un refinado saloncito y la escalera que conduce a la planta noble, donde se encuentra una elegante sala alineada con la inferior.
En las paredes hay cuadros de origen francés y un fresco que representa a la Madonna con el Niño, San Rocco y San Sebastiano, retirado poco después del final de la primera guerra mundial de una capilla del Seicento próxima a la demolición.

Tras atravesar el patio interior, sombreado por un alto sauce retorcido y enmarcado en el lado este por una florida pérgola de vid, se accede a una amplia sala con chimenea capaz de acoger hasta cien personas. Encima de la sala se sitúa el granero, desde cuya posición privilegiada se disfruta en los días despejados de una vista impresionante del Cansiglio.

Destinados al secado y almacenamiento del maíz, del trigo, del tabaco y de los gusanos de seda, los amplios espacios del granero se ventilaban mediante aberturas a la altura del suelo y por encima de las ventanas. Cuando era necesario, los locales se calentaban con braseros colocados a lo largo de las paredes. Antes de que se instalara una polea para la elevación de las cargas, los sacos de cereales eran transportados a hombros por los aparceros por una escalinata de piedra.
A lo largo del lado este del conjunto edilicio se extienden la bodega, con toneles de época de madera de castaño, y el local de elaboración de la uva con techo de vigas vistas, capaz de acoger a ciento cincuenta personas. La entrada de la bodega está flanqueada por una escalera de madera que conduce al Museo Arti e Mestieri de ‘na Volta, apasionante recorrido expositivo que custodia objetos de la vida campesina local desde los albores del siglo XIX.
Siempre perteneciente a la misma familia, Villa Pera está asociada a la AVV(Associazione Ville Venete), a la ARVV (Associazione Regionale Ville Venete), a la ADSI (Associazione Dimore Storiche Italiane).
Si deseáis vivir una experiencia inolvidable en el marco de una espectacular residencia señorial del siglo XVII, Villa Pera y su fascinante parque romántico representan el escenario ideal para celebrar eventos de gran relevancia en un contexto de refinamiento, serenidad y elegancia fuera de lo común.




