Descubre qué hacer en Gallio: la feria de San Bartolomeo, el sendero del silencio, el recorrido forestal Val di Nos. ¿Queréis saber más? Antes que nada…
¿Dónde se encuentra Gallio?
El municipio de Gallio limita al norte, al oeste y al sur con Asiago, al noreste con Enego, y al este con Foza.
La feria de San Bartolomeo
La fiesta se celebra cada año, salvo raras excepciones, el 24 de agosto, día dedicado al Santo Patrón según el calendario litúrgico.
Una de las representaciones más icónicas del apóstol mártir que vivió en Galilea en el siglo I está presente en el fresco del Juicio Final realizado por Michelangelo Buonarroti en la Capilla Sixtina. La obra representa al santo en el acto de sostener en la mano izquierda su propia piel (cuyo rostro coincide, sin embargo, con el del artista) y en la otra el cuchillo con el que fue desollado.
La celebración combina la solemnidad de las ceremonias en honor del santo, en la iglesia parroquial neoclásica, con el ambiente jovial y alegre de una animada fiesta popular al hilo de recetas sabrosas de un territorio renombrado por la calidad de sus embutidos, quesos así como trufas, patatas y boletus, armillarias, oronjas y rebozuelos que en la meseta de Asiago encuentran el entorno ideal en el que crecer exuberantes.
Para animar aún más la fiesta habrá expositores instalados en el corazón histórico del pueblo en los que encontraréis, además de los productos auténticos del territorio, una amplia gama de delicias de pastelería y prendas de vestir.
Punto de partida para numerosas excursiones, el centro de Gallio está armoniosamente inserto entre agradables laderas soleadas delimitadas por la grandiosa mole boscosa de los montes Ortigara, Corno, Sisemol, Lisser y Campomolon, espectaculares destinos naturales en los que se vivieron algunos de los acontecimientos más trágicos del siglo XX.
Si os preguntáis qué hacer en Gallio y deseáis disfrutar de la buena temporada en el marco de un encantador pueblo de montaña inmerso en una brillante llanura enmarcada por las Prealpi vicentine, participar en la feria de San Bartolomeo podría ser justo lo que buscáis.
El sendero del silencio
Para llegar al refugio Campomuletto podéis dejar el coche en el aparcamiento Campomulo. Continuad hacia el norte por la sinuosa carretera asfaltada que serpentea entre los redondeados relieves herbosos cubiertos de abetos, alerces y pinos. Al llegar al cruce, tomad el itinerario blanco a vuestra derecha tal y como indican los señales para el sendero silencioso y el refugio Campomuletto.
La atmósfera de cuento de hadas del inmenso bosque, donde finos rayos de sol atraviesan el denso manto de frondas punzantes del que procede el lejano canto de petirrojos, perdices y carboneros palustres, hace difícil imaginar que estos lugares vírgenes fueran escenario de algunos de los combates más duros de la primera guerra mundial: la batalla de los altipiani, librada del 15 de mayo al 27 de julio de 1916.
El general Erich von Falkenhayn había hecho construir, en un frente de unos treinta km, siete fortalezas entre los altipiani de Lavarone y Folgaria. El plan austrohúngaro preveía romper la línea de defensa de Valdastico y de Vallarsa para luego extenderse en dirección a Vicenza.
Perdidas las posiciones en Val Terragnolo, en la meseta de Tonezza y cedido Col Santo, los italianos organizaron del Pasubio a Coni Zugna la línea de defensa de Vallarsa. El conflicto se desplazó entonces hacia el este, a Asiago.
Los martilleantes bombardeos sobre la línea de colle Costesin y del Marcai obligaron a los soldados italianos a retirarse al sur de Campolongo y Verena.
El Regio ejército perdió el monte Cimone, Arsiero y Asiago quedaron reducidas a escombros. Cayeron Forte Corbin y las posiciones en el monte Cengio.
La ardua resistencia italiana y la necesidad del ejército imperial de trasladar parte de sus fuerzas al frente oriental para contrarrestar la ofensiva Brusilov, atenuaron el ímpetu austrohúngaro y llevaron a la conclusión de la expedición punitiva.
Para conmemorar los dramáticos acontecimientos, el recorrido está salpicado de obras de arte de profundo valor evocador: una blanca paloma atrapada en un bloque de piedra se entreve entre las tablas de castaño dispuestas horizontalmente formando una prisión envuelta por hayas y abetos. Oscuras manos de bronce emergen del suelo, unas abiertas y extendidas hacia el cielo, otras empuñan flores o hojas enrolladas. Otra instalación está formada por planchas de metal en las que están grabadas las cartas de los soldados a sus familias. Siluetas oxidadas de hombres dispuestos en círculo con los cuerpos heridos, arrancados, destripados. Ordenadas filas de cascos entre los que se confunden oscuros cráneos.
El camino circular conduce a una estela, rodeada de enormes bloques blancos, que recuerda al monolito de la película 2001: Una odisea del espacio. Estas son algunas de las obras diseminadas por el inmenso bosque.
Si os preguntáis qué hacer en Gallio, el sendero del silencio es un sugerente itinerario sensorial que invita a contemplar algunos de los capítulos más significativos de lo que Eric Hobsbawm definió como el siglo corto.
Recorrido forestal Val di Nos
Situado en Via Ragazzi del Duemila, el recorrido forestal Val di Nos es una agradable excursión pedagógica que se adentra en el exuberante patrimonio arbóreo de abetos, alerces, pinos, hayas, fresnos y robles poblados de ardillas, búhos, pinzones, petirrojos, zorros y corzos, pero también de salamandras, topillos y topos, más esquivos, escondidos en el terreno y en la espesa maleza.
El floreciente y delicado ecosistema rodea un espléndido claro en el que hay mesas de madera y áreas acondicionadas para hacer parrilladas.



