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En Veneto se encuentra All’Oste che non c’è, un caserío con la particular sala de autoservicio, que quiere dar a conocer los productos a km cero a todos los viajeros.
All’Osteria senz’Oste…
All’Osteria senz’Oste es un caserío típico rural muy bien cuidado, en la cima de la colina del Cartizze, que se encuentra a lo largo de la carretera que desde la Piazza Valdobbiadene va hacia Santo Stefano, después del pueblo de San Pietro. Estamos en Veneto, en la provincia de Treviso y el caserío está situado entre las viñas, con una vista impresionante sobre la naturaleza circundante, parece un lugar encantado donde el tiempo se ha detenido y regala paz y tranquilidad.
“…es un modesto caserío donde ir para admirar el panorama, hacer un simple tentempié a base de embutidos y queso y disfrutar de las burbujas del vino producido en esta tierra. No hay comidas cocinadas o calientes.”
Estas son las palabras del Oste que sin embargo no está presente, como nos sugiere el nombre. La particularidad de esta área de descanso con sabor auténtico es precisamente esta: uno se reúne como los viajeros de antaño, en una zona activa a nivel agrícola, donde poder hacer un tentempié de forma autónoma, sirviéndose por sí mismo. En la sala destinada dentro del caserío, se encuentran quesos, dulces, embutidos y se trata de un verdadero Show Room del territorio de la provincia de Treviso.
De hecho, es posible encontrar también documentación, folletos relativos a la zona, información sobre los productos que se van a degustar y la oferta es libre. Visitar el caserío de finales del siglo XIX, degustando Prosecco y Cartizze producido en la zona, quesos de montaña, dulces, huevos duros, pan cocido a leña y embutidos de producción del propietario, uno se sumergirá en una experiencia que involucra todos los sentidos.
Aventurándose en una pausa diferente de lo habitual, All’Oste che non c’è, uno podrá dejar la rutina atrás y disfrutar de las cosas simples, de los productos a km cero de una tierra rica y generosa, custodiada por trabajadores incansables y acogedores como el propietario del caserío.
El interior de la cocina, donde son acogidos los viajeros puede albergar hasta 14 personas, en el exterior se encuentran otras mesas y asientos, uno puede acudir a este rincón de paz hasta las 22 horas.
Quién de ustedes ha tenido la suerte de pasar un poco de tiempo All’Oste che non c’è?



