
¿Dónde se encuentra el Museo de Villa Lattes?
Situado en Via Nazario Sauro, 50, el museo está alojado en los amplios y luminosos espacios de Villa Tamagnino Lattes, encantadora residencia señorial diseñada por el arquitecto Giorgio Massari (Venezia: 13 de octubre de 1687 ; Venezia: 20 de diciembre de 1766) para el acaudalado comerciante veneto Paolo Tamagnino y para su esposa Pisana Bianconi.
Entre las obras más significativas de Massari conviene mencionar Palazzo Grassi, grandioso edificio nobiliario orientado hacia el Canal Grande y la iglesia de Santa Maria del Rosario, con vistas al Canale della Giudecca. En la provincia de Treviso, Giorgio Massari proyectó Villa Pola Pomini en Barcon di Vedelago, Villa Perussini en Castelcucco y llevó a cabo una intervención de reorganización de Villa Cornér della Regina en Cavasagra di Vedelago.
Arquitectura de Villa Tamagnino Lattes

Estructurada en dos plantas, la residencia señorial se remata con un volumen central elevado que se extiende a lo largo de todo el espacio de paso. El frontón que corona el cuerpo superior de la villa se conecta con la cornisa mediante dos alas inclinadas y curvadas, de gusto tardobarroco.
Flanqueado por tres ventanas a cada lado, el portal de acceso se remata con un arco moldurado suavizado por una cabeza esculpida, colocada en la clave del arco.
La misma elección estilística, con monofora central en arco, flanqueada por ventanas adinteladas, se repite también en la planta noble y en el cuerpo con frontón. Las tres aperturas centrales de la planta noble y del volumen superior están adornadas con blancos antepechos.
Las barchesse, el jardín, el brolo


Dispuestas simétricamente, las barchesse se conectan a los lados del núcleo residencial mediante dos cuerpos terrazados en los que se abre un arco rebajado. Las alas porticadas se ritman cada una con seis arcadas de medio punto sostenidas por robustos pilares.

Los extremos de las barchesse presentan una ligera curvatura que sigue el perímetro del muro perimetral, envolviendo un exuberante jardín italiano de forma ovalada salpicado de cedros, pinos marítimos, tilos, abetos y aligustres.

Delimitado por un muro de guijarros y ladrillo visto, el brolo trasero de la villa presenta dos peschiere simétricas, hoy enterradas, adornadas con pedestales con bustos marmóreos de Césares y con dos esculturas alegóricas de Orazio Marinali (Angarano, 24 de febrero de 1643 ; Vicenza, 6 de abril de 1720), sombreadas por las copas de majestuosos cedros y tilos.

Además de las edificaciones rurales de servicio, deseadas por Bruno Abramo Lattes para facilitar los trabajos en la finca agrícola, la propiedad incluye en el lado oeste un oratorio de planta octogonal en el que se conservan el retablo de la Asunción y el telèro del techo con el Padre Eterno. Realizadas por Jacopo Amigoni (Napoli, 1682 ; Madrid, 1752), ambas obras datan de 1715, año de inauguración de la Villa.


El Museo de Villa Lattes
El itinerario museístico exhibe encantadoras obras pictóricas, documentos históricos e inestimables carillones, así como fascinantes recuerdos que el abogado Bruno Lattes, último propietario de la villa, coleccionó durante sus viajes por África, Asia e India después de abandonar la actividad forense en 1932.


Lo que da la bienvenida en el amplio salón de la planta baja es el Tamburino, autómata de la segunda mitad del siglo XVIII en excelente estado de conservación. El extraordinario valor de este recuerdo, considerado no por casualidad el símbolo del Museo de Villa Lattes, reside en el delicado equilibrio entre la refinada elaboración del rostro y del cuerpo en madera, tallados y pintados, la minuciosa confección del uniforme del ejército veneciano y el sofisticado mecanismo, aún hoy en funcionamiento, que permite al antiguo muñeco mecánico abrir y cerrar los ojos, inclinar la cabeza, sonreír y mover los brazos para tocar el tambor.

En la pared de la izquierda es posible admirar la obra “Rovine Romane”, óleo sobre lienzo atribuido a Marco Ricci (Belluno, 5 de junio de 1676 ; Venezia, 21 de enero de 1730).


En la planta noble se exhiben diversos carillones, uno más original y pintoresco que el otro: desde el elegante pianista que toca un vals hasta el simpático mono que toca el banjo, desde la muñeca malabarista hasta el payaso que toca el arpa, desde el ilusionista hasta la jaulita con el pajarito, por citar solo algunos.
Uno de los carillones más queridos por Bruno Lattes consiste en un cuadro que representa un animado pueblito con montañas nevadas y bosques de coníferas como fondo. A la derecha, la mirada se dirige hacia un claro río surcado por dos embarcaciones y atravesado por dos puentes de piedra. A la izquierda, la escena está dominada por la esbelta torre del reloj, cuyas agujas marcan realmente la hora gracias al mecanismo oculto tras la tela.
Si deseáis contemplar los retratos de Giorgio Massari, de Pisana Bianconi y del abogado Bruno Lattes, dejaros hechizar por antiguos carillones, joyas de arte y mecánica, visitar los radiantes jardines arbolados y las luminosas salas de una espléndida villa del siglo XVIII, visitar el Museo de Villa Lattes será una experiencia inolvidable!






